“Sexto Sentido Femenino”
La noción del “sexto sentido femenino” ha recorrido siglos de historia humana, vestida de misticismo, ciencia, cultura y política. Más allá del simple estereotipo popular, esta idea se ancla en una compleja red simbólica y filosófica que entreteje la psicología, la simbología ancestral, la visión esotérica masónica y el pensamiento feminista crítico. Para comprenderla cabalmente, es necesario desentrañar los niveles de significado que esta noción ha acumulado, explorando cómo lo femenino ha sido y es portador de una sabiduría que escapa a la razón lineal, para abrirnos a dimensiones más profundas del ser y del conocer.
La Sabiduría Oculta
La tradición masónica, en sus niveles más profundos y esotéricos, reconoce la dualidad del cosmos expresada en los principios solar y lunar, activo y pasivo, racional e intuitivo. Lo femenino, representado en figuras como la Sophia (sabiduría), la Shekinah (presencia divina femenina en la mística judía) o la Virgen Negra de los templos rosacruces, encarna el principio receptivo, la “sabiduría interior” que no se apoya en la lógica discursiva sino en una visión holística y simbólica del universo.
El masón renacentista Giordano Bruno enfatizaba que la verdadera gnosis no reside solo en el conocimiento científico racional sino en la intuición del orden oculto que subyace a la realidad aparente. Esta intuición es un “sexto sentido” que se abre en el silencio y la contemplación, accesible a través de la apertura del alma, un “ojo interior” que ve más allá de las apariencias.
Así, la tradición masónica no solo distingue sino que integra en un equilibrio dinámico el principio masculino y femenino. Esta integración es esencial para el perfeccionamiento del ser humano, y el “sexto sentido femenino” puede interpretarse como una manifestación de este principio sabio que desafía la mera lógica racional, vinculándonos a un conocimiento ancestral y universal.
El Arquetipo Femenino en el Alma
El análisis psicológico de Carl Gustav Jung es indispensable para entender cómo se ha conceptualizado esta intuición femenina desde una óptica moderna y simbólica. Para Jung, la intuición es una de las cuatro funciones psicológicas básicas, y se manifiesta como una percepción inconsciente de patrones, posibilidades y significados ocultos.
Más allá de eso, Jung introduce el concepto de la Anima, la figura femenina dentro del inconsciente masculino, portadora de la conexión con lo irracional, el misterio y la sabiduría profunda. Según Jung, esta Anima es el puente que permite a la psique masculina acceder a una forma de conocimiento que no está basada en el análisis sino en la visión interior.
Esta idea psicológica, que reverbera con el pensamiento masónico, nos muestra que el “sexto sentido femenino” no es un don exclusivo ni sobrenatural, sino una función arquetípica y universal que manifiesta la necesidad humana de trascender la razón discursiva para conectar con niveles más profundos de la realidad.
Feminismo, patriarcado y la construcción social del sexto sentido
Aquí entra el pensamiento feminista crítico, que aporta un matiz indispensable. Simone de Beauvoir y otras filósofas feministas han señalado que la idea de una “intuición femenina” también ha sido históricamente utilizada para justificar la exclusión de las mujeres de los espacios científicos y racionales.
En El Segundo Sexo, Beauvoir argumenta que “la mujer no nace, se hace”, subrayando que muchas supuestas diferencias innatas son en realidad construcciones sociales que asignan a las mujeres el rol de lo emocional, lo irracional y lo intuitivo y a menudo como forma velada de marginación.
La filósofa contemporánea Hélène Cixous complementa esta crítica al destacar cómo lo femenino ha sido asociado con lo místico y lo oculto, no tanto por una genuina valoración, sino como parte de un sistema simbólico patriarcal que limita el acceso femenino a la palabra y al conocimiento explícito.
No obstante, el feminismo también reivindica estas dimensiones intuitivas y simbólicas como fuentes legítimas de conocimiento y resistencia. La intuición y la sensibilidad son valoradas como formas de saber situadas, que desafían la hegemonía racionalista masculina.
El orden oculto y el conocimiento intuitivo
Filósofos simbólicos como Mircea Eliade y René Guénon enfatizan que en todas las tradiciones espirituales el conocimiento más profundo es siempre un “conocimiento del corazón”, un saber que no pasa por la mente discursiva sino que se experimenta en el cuerpo, en la sensibilidad, en la apertura al misterio.
Esta perspectiva reafirma que la intuición femenina, o el “sexto sentido”, es una expresión de la participación en un orden sagrado y oculto del cosmos. No es un poder sobrenatural sino un acceso legítimo a un tipo de conocimiento que escapa a la racionalidad mecánica, pero que es real y fundamental para la integración del ser humano.
Desde esta óptica, la intuición femenina está ligada a la experiencia cíclica de la vida, la conexión con la naturaleza, y la capacidad de leer símbolos y signos que no son evidentes para la mente lógica.
Hacia una reconexión integral
El “sexto sentido femenino” es entonces mucho más que un mito popular o un cliché romántico. Es la manifestación simbólica y filosófica de una forma de conocimiento que integra sensibilidad, intuición y sabiduría arcaica. Es un llamado a superar la fragmentación moderna que separa razón y emoción, hombre y mujer, ciencia y misterio.
En un mundo marcado por la hiper-racionalidad y la crisis ecológica, la visión masónica, simbólica y feminista convergen para recordarnos que solo a través de la reconciliación de estos principios podremos acceder a un conocimiento pleno, que honre tanto el intelecto como la sabiduría oculta, y que reconozca el valor de lo femenino en toda su profundidad y potencia.
El “sexto sentido femenino” no es una cuestión de magia o superstición, sino un símbolo profundo de la dualidad humana y la necesidad de integrar lo visible con lo invisible. Solo cuando abrazamos esta integración, inspirados por las enseñanzas masónicas, las visiones arquetípicas de Jung, y la crítica feminista, podremos abrir un camino hacia una sabiduría auténtica que honre la complejidad de lo humano y lo sagrado.







