“Salud, Fuerza y Unión”
En la masonería, las palabras Salud, Fuerza y Unión constituyen uno de los lemas más emblemáticos, impregnado de significado simbólico y práctico. Este trinomio, presente en muchos de los rituales y enseñanzas masónicas, refleja los valores esenciales que los masones buscan cultivar en su vida personal y colectiva. Cada uno de estos conceptos tiene un significado profundo, y juntos forman una unidad armónica que guía a los iniciados en su camino hacia la perfección moral y espiritual.
La base de la existencia
La Salud representa el bienestar integral del ser humano, tanto en el plano físico como en el mental y espiritual. En la masonería, se concibe como un estado de equilibrio necesario para cumplir con las obligaciones personales, familiares y fraternas.
En los rituales y prácticas masónicas, la salud física se reconoce como un pilar fundamental. Un cuerpo sano es el instrumento que permite al masón participar activamente en los trabajos y en el perfeccionamiento de su piedra bruta. La masonería, aunque no prescribe un estilo de vida específico, invita al iniciado a cuidar su cuerpo como un templo sagrado.
La mente equilibrada es esencial para discernir entre lo verdadero y lo falso, lo justo y lo injusto. En las enseñanzas masónicas, el dominio de las pasiones y la búsqueda de la sabiduría son esenciales para preservar la salud mental. El control emocional y la capacidad de razonar con claridad son virtudes que todo masón debe cultivar.
La dimensión espiritual de la salud se relaciona con la conexión del iniciado con el Gran Arquitecto del Universo y con los principios de la Orden. Esta salud espiritual es alcanzada a través de la meditación, la reflexión y la práctica de la virtud. En la masonería, se entiende que un espíritu sano es la base para construir una vida orientada hacia el bien común.
El motor del progreso
La Fuerza simboliza la capacidad de resistir las adversidades y avanzar en el camino hacia la perfección. Es tanto física como espiritual, y representa el coraje y la voluntad necesarios para superar los desafíos de la vida.
En el contexto masónico, la fuerza moral es la virtud que permite al iniciado mantenerse firme en sus principios, incluso frente a las tentaciones o presiones externas. La masonería enseña que esta fuerza se nutre de la introspección y el autoconocimiento, herramientas esenciales para vencer las debilidades humanas.
La fuerza no es solo individual; también se expresa en la unión de la Logia. Cada hermano aporta su fortaleza al colectivo, creando un círculo de apoyo mutuo. En los rituales, esta fuerza fraternal se simboliza en los esfuerzos conjuntos para llevar a cabo la Gran Obra.
La fuerza espiritual es el impulso que permite al masón enfrentar la incertidumbre y el miedo, particularmente en los momentos de transición o crisis. En la búsqueda de la luz, esta fuerza es indispensable para persistir en la tarea de perfeccionamiento personal y para contribuir al bienestar de la humanidad.
El lazo fraternal que todo lo conecta
La Unión es el ideal supremo que enlaza a los masones en una cadena indisoluble de fraternidad. Más que una simple conexión entre individuos, es una expresión de armonía y cooperación que trasciende las diferencias personales.
La masonería se define como una fraternidad universal, en la que todos los miembros son iguales ante la escuadra y el compás. Esta unión fraternal permite a los masones trabajar juntos, compartiendo conocimientos y apoyándose mutuamente en su viaje iniciático.
La unión también se extiende hacia lo trascendente. Al trabajar en armonía con las leyes del cosmos, el masón se alinea con el diseño divino del Gran Arquitecto. Este principio recuerda que, aunque los hombres sean imperfectos, pueden aspirar a la perfección a través de la unidad con lo divino.
Más allá de la Logia, la masonería promueve la unión entre los hombres como base para construir una sociedad justa y equitativa. Este principio se refleja en el compromiso del masón con el bienestar común y en su esfuerzo por ser un agente de paz y concordia en el mundo profano.
El Trinomio como Símbolo de Armonía
La tríada Salud, Fuerza y Unión no es una mera acumulación de virtudes, sino un sistema interdependiente que refleja la armonía universal. Estos tres conceptos son inseparables: Sin salud, la fuerza y la unión se debilitan. Sin fuerza, la salud y la unión carecen de sustento. Sin unión, la salud y la fuerza pierden su propósito colectivo.
En el contexto masónico, este trinomio se convierte en una guía práctica para el iniciado, recordándole que debe cultivar estas virtudes en todos los aspectos de su vida.
El lema Salud, Fuerza y Unión no solo guía al masón en su vida terrenal, sino que también lo prepara para enfrentar la muerte con dignidad y serenidad.
“Al alcanzar el Oriente Eterno, el masón deja como legado su salud moral, su fuerza de carácter y su contribución a la unión fraternal”
Este trinomio, por tanto, no es solo un conjunto de principios éticos, sino un camino hacia la trascendencia. En cada acción cotidiana, el masón debe preguntarse: ¿Conservo mi salud física, mental y espiritual? ¿Utilizo mi fuerza para el bien propio y colectivo? ¿Fortalezco la unión con mis hermanos y con el cosmos?
Salud, Fuerza y Unión es más que un lema; es una filosofía de vida que sintetiza los ideales más elevados de la masonería. Al cultivarlos, el masón se convierte en un constructor de la armonía universal, reflejando en su vida los principios del Gran Arquitecto del Universo. Estos valores, arraigados en la práctica diaria y en la fraternidad, son la clave para alcanzar la perfección moral y espiritual, dejando una huella imborrable en la Logia y en el mundo.